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LUIS BALA - VOZ/GUITARRA
ALEJO BALA - GUITARRA
CARMELO BALA - BAJO
ANGUS BALA - BATERIA
Los hermanos Bala son, por las razones que expondremos más abajo, el mejor y más vivo ejemplo de autenticidad y sincero mestizaje del que hoy día toda banda debe presumir si quiere, eventualmente, comerse algún rosco, quedar bien, y que no le odie todo el underground-chic patrio.
Y es que por un extraño capricho del azar, la vida de los hermanos Bala está ligada dos ciudades: a Madrid y a Madrid.
En efecto, ocurre que los cuatro hermanos nacen en Madrid, estado de Iowa, una pequeña comunidad minera del salvaje Oeste y de gran tradición musical vaquera, tradición que terminará corriendo, junto a los hematíes, por las venas de los cuatro hermanos. Allí conocen y aprenden a amar las alegres y melancólicas melodías de colonos y esclavos, las interminables carreteras interestatales, el surf, el calvinismo individualista, y el sirope de arce.
Hijos de un hombre bala y de una bala perdida, diversos avatares de la vida los trasladan en plena adolescencia a Madrid, España. Es en esta gran comunidad cosmopolita y vanguardista de la vieja Europa donde los hermanos interiorizan las grandes tradiciones latinas: la vida contemplativa, la actitud cultureta, y el pasarse las normas por ahí mismo. También es aquí donde conectan con los ritmos bamboleantes, con el sabor festivo, y con las cadencias melosas y lastimeras que reivindican un amor perdido.
A la inestable mezcla de influencias musicales y culturales descrita, se le añadió un poderoso detonador: el amor, la femme, el eterno femenino. La explosión fue sonada, en el más amplio sentido de la palabra. Porque los hermanos Bala empezaron a cantar y cantar sin descanso con las graves consecuencias que todos conocen, entre ellas, la de dar inicio a una carrera musical incalificable.
Podríamos decir pues, que la música de 4 Balas es rompedora y original, y sin duda lo sería de no ser porque el rocanrol ya nació en los años cincuenta, que alcanzó sus más altas cotas de delirio en los ochenta, y que el cóctel revolucionario de estilos del que quisieran presumir lleva en verdad haciéndose desde los orígenes del hombre, y muy especialmente durante todo el siglo pasado, cuando músicos bastante más intuitivos y formados tuvieron acceso a los avances de los medios de comunicación que terminarían revolucionando el mundo.
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