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Me da temor
saber que pronto, nuevamente caerá la noche...
Saber que de nuevo estaré rodeado de sombras y
penas...
Penas que me dejaron tu adiós, penumbras que me
han destrozado el alma. Temo sentir mi pecho latiendo de dolor, sabiendo al tuyo
gozando lejos de mí...
No... Por favor no digas que soy egoísta.
Estás en tu derecho de ser feliz de nuevo... sin mí.
Veo las sombras acercándose a mi ventana y con ellas la
soledad que me acompañará toda la noche, extrañaré de nuevo el olor de tu
cuerpo, el sudor de tu piel en mi cama blanca, aquella que nos gustaba tanto
desordenar...
Quiero desahogarme, desfogar mis penas en un papel y
expresar mi dolor en letras y trasmitir mi llanto en un verso, pero creo que al
final algún día me iré y todo esto lo abandonaré.
Abandonaré todo lo que aquí alguna vez
surgió, lo que viví y lo que amé, dejaré atrás las penas y a ti con ellas, me
olvidare que una vez contigo sufrí... Perdona si esta carta está manchada con
mis lágrimas.
Aún me pregunto en que momento nuestras almas se
despidieron, en que parte del camino te perdí, ¿donde los sueños e ilusiones
dejaron de ser de a dos? ¿O quizás no tuvimos ninguno en común?
Pero lo curioso de todo es que en el fondo de mi corazón
sé la respuesta sólo que es difícil aceptarla, y duele más aún cuando no solo se
han perdido sentimientos sino también tiempo.
No puedo evitar mi humanidad..
¿Sabes..?
Nunca más sabrás de mí,
esta será mi ultima carta para ti, digo adiós a
las noches sombrías... y dejo de lado mi deseo hacia ti.
Adiós mi amor...
porque después de todo fuiste y por siempre serás mi más
bello error.
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