En octubre de 2006 salió al mercado un disco insólito, inesperado, y, si se quiere, subversivo. Guarecidos bajo la extraña combinación de una letra y un número, tres jóvenes músicos asumieron como propia la denominación de un conocido y potente explosivo para reventar y poner patas arriba la tradición del cuatro venezolano. Es cierto que nuestro instrumento más emblemático ha tenido, en ciclos caprichosos y nada predecibles, sus momentos de esplendor. Desde cuando el maestro Freddy Reyna decidió ponerle pantalones largos, ampliándole hasta el infinito el repertorio y regalándole un nuevo lenguaje, hasta los días que corren cuando jóvenes instrumentistas no cesan, gozándoselo, de descubrirle nuevas sonoridades y derroteros. El cuatro, para decirlo en palabras del maestro guayanés Cheo Hurtado, ha tenido sus instantes en que ha dejado de ser el acompañante tradicional para ser el novedoso protagonista. Y, puntualizando, nunca había experimentado un protagonismo tan rebosante y magnífico como el que vive hoy.
Fue Cheo, precisamente, quien llevó adelante esa maravillosa iniciativa de La siembra del cuatro, de donde ha salido buena parte de esa pléyade de virtuosos cuatristas que hoy nos regocija. Y fue en ese concurso, en la edición de 2005, donde se dio la génesis de C4 Trío. Jorge Glem y Héctor Molina ya se conocían del IUDEM (Instituto Universitario de Estudios Musicales), y en La siembra… se encontraron con Edward Ramírez. Para el concurso final, el entonces gordo Glem, oriundo de Cumaná, representaba a la región oriental; Héctor Molina, merideño, competía por los Andes; y Ramírez, caraqueño, por la ciudad capital. Glem se alzó con el primer lugar y Ramírez con el tercero. En noviembre de ese mismo año, la Fundación Multifonía les invita, en tanto finalistas del concurso, para un recital en el Celarg de Caracas, donde los principales cuatristas actuarían como solistas. Pero, ganados por una intuición afortunada, decidieron presentarse como trío. El resto, es una de las historias más felices y afortunadas que conozca la música venezolana en tiempos recientes.
El primer disco, ya lo dijimos, fue un suceso, y ahora nos llega éste esperado segundo. Hay distancias importantes con relación al que le antecedió. La experiencia acumulada a lo largo de tres años en los que han tocado, de manera regular y constante, ante los públicos más diversos, recorriendo las principales ciudades del país, más unos cuantos viajes al exterior, permiten apreciar ahora un grupo más compacto, coherente y eficaz: son tres cuatros, cierto, pero abundan los momentos encandilantes en los que pareciera que hay un único y solitario ejecutante jugando con las doce cuerdas. El repertorio, por otra parte, también evidencia esa madurez alcanzada hasta ahora: ya no hay que acudir a complejos temas del jazz para evidenciar una solvencia que antes se desconocía; ahora al alarde se le llega por caminos más directos, más propios y sutiles.
De nuevo está el gran padrino del grupo, Aquiles Báez, acompañándoles en la producción, y es su hermoso merengue A mis hermanos el que sirve para abrir fuegos esta vez. Otros compositores venezolanos que participan son Pablo Gil (el saxofonista que esta vez se limitó a ver los toros desde la barrera) con su Vals Gitano –mención muy especial para el talentoso Jorge Torres en la mandolina–; Carlos Moreán con Me gusta soñar, que permite que el trío vuelva a regodearse en la Onda Nueva de nuestro siempre recordado y admirado Aldemaro; y el joven cantautor José Alejandro Delgado quien, además, presta su voz en …se empinan la botella (y el oyente acucioso podrá descubrir que se la siguen empinando). Junto a ellos, dos autores brasileños: Jacob do Bandolim, con su Receita de samba, y el gran Hamilton de Holanda con Vals en sim, donde el maestro zuliano Alexis Cárdenas participa con su sublime violín.
Los del trío también brindan lo suyo. El merideño Molina con el hermoso bambuco Yari, en el que el talentosísimo Rodner Padilla abandona el bajo eléctrico que es su marca para asumir la melódica; Bily, agresivo e innovador merengue que Glem compone en honor a su padre (aquí sí Padilla vuelve al bajo con un escalofriante solo); y el sofisticado Vaya pué, de Ramírez, con el acompañamiento del percusionista Yonathan Gavidia, de manera de afincar, como es debido, el “Tambor de Patanemo”.
Dijimos que el repertorio del cuatro ya es el universo, sin embargo, cuando nuestra guitarrita de cuatro cuerdas regresa de sus viajes siderales, su mejor y más cálida casa es el joropo, allí su sonoridad se ensancha, sus cuerdas vibran distinto, como si dejasen un resplandor que nos invade, nos conmociona y nos desafía. Por eso este disco excepcional se cierra con una Periquera con seis por derecho, que nos deja con el alma renovada.
El cuatro hace ya rato dejó de ser una simple tradición. Ahora también es un sólido y vivo presente, y, sobre todo, un futuro desparpajado y retador. C4 Trío está a la vanguardia de ese reto. Este disco lo evidencia de manera inteligente, virtuosa, pícara y muy sabrosa.
César Miguel Rondón
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To build something new, we need to let go of the old can. War has never been a solution and we want our music to a new way of thinking contribute to a better world and work with peace, love and harmony to the problems of this world face.
Just passing by showing some love, to wonderful people such as you who write such nice comments and encouragement which fuel me. I look forward to seeing you and all who have supported me at a live performance one day soon.
Times are hard for many but let us all embrace hope and each other for the "CHANGE" that is at our door steps. I wish the best during this Historical and Great Year of 2009 to you and yours always.
Mis Panas queridos.... Feliz Año.... les sigo deseando y augurando el mayor de los éxitos personales como laborales... Dios los bendiga... los quiero mas que el cupo de CADIVI... je...
Mis queridos panas míos! Para Uds. el Mejor y Mayor de los Éxitos en este nuevo año y de todo corazón mil bendiciones para todos... Muchas gracias por compartir su talento y por su invitación para participar en su nueva producción que de seguro será como todas las cosas que Uds. Hacen… Un Éxito!! Tremendo talento mis panas… Y de verdad Todo mi Respeto y Admiración... Uds. son de esas grandes cosas que tenemos en este país y de las que todos hablamos y todos nos sentimos orgullosos... Que Dios los Bendiga