En los azulejos de la memoria no podremos encontrar la sutileza del momento presente, por eso encomendamos a la música la desdibujada tarea de afirmarnos en el mundo como masas capaces de vibrar al son de las ondas armónicas. Coroco Bocaito persigue ese aire incorrupto del ruido cotidiano, reivindicando su preferencia por el espacio antes que por el tiempo, “al menos el espacio podemos verlo”, comentó al poco de descubrir que la grúa local había retirado su vehículo.
La música que nos propone surge de la necesidad y del vacío, pero se ofrece como longaniza temprana, dispuesta a ser degustada en rodajas que venzan el inexorable paso del tiempo, “el puto tiempo”, como a él le gusta susurrar. Coroco Bocaíto entrega su obra abiertamente. ¿Le darán algo a cambio?
Hola brother. Quería ser yo quien inaugurara los comentarios de tu maiespeis. Te deseo la mejor suerte en tu andadura en solitario, sin ningún tipo de rencor, y esperando siempre que podamos seguir colaborando juntos. Por cierto, algunas de las cosas que has puesto en tu biografía no son exactamente así, pero te lo voy a pasar por esta vez.