(Editado el 18 - 5 - 09) El Cadáver Exquisito es el affair musical de Daniel Santo, que soy yo: dibujante, pintor, cantautor y profesor pero de los que creen que la educación cambia el mundo y en fin, todo eso.
El grupo nació en Granada en un divertido piso de estudiantes, como un dúo muy melancólico-cerebral de violonchelo (Miguel Ángel Orta) y guitarra. Finalizado el periplo universitario, tras una etapa en solitario o con mi hermano Antonio, el excelente guitarrista Abel Asensio me animó a formar un grupo de pop-rock y conformó una banda de sonido muy sólido con Paco Requena (percusiones), Antonio Santo (bajo) y él mismo a la guitarra y arreglos. Pero dejó el proyecto en seguida, con lo que la formación pasó a tres sujetos, y así es como se mantiene en la actualidad, con un sonido más acústico y peculiar.
CALLE ELVIRA:
Calle Elvira está en el centro de Granada y es una calle llena de magia y romanticismo, por lo menos para mí, que pasé allí mi mejor año de vida de estudiante, en el piso y el ambiente bohemio donde, de hecho, nació El Cadáver Exquisito. Aunque la canción también es un homenaje póstumo a los años que pasé en Granada y la gente con la que compartí mucho más que un techo: Miguel Ángel, Javi, Pedro, Jesús, Alejandro... ¿Dónde os metéis?
MERCROMINA:
Cuando yo era pequeño, la mercromina era el Bálsamo de Fierabrás. Juro haber visto cómo un niño en el parvulario se cortó un dedo a la altura del nudillo (juro no haber tenido nada que ver con el accidente), y ante mis atónitos ojos, el conserje untó ambas partes de la herida con el rojo ungüento y la extremidad sanó instantáneamente. Hoy en día, sólo algunos momentos de dulce pasteleo, como el que relata esta canción, tienen ese efecto sanador.
ETERNO PERDEDOR:
Este tema lo escribí a los 17 años y todavía a mis 31 le cambio versos y frases y acordes cada dos por tres. Es algo que mis amigos critican mucho ("deja esa canción ya en paz de una vez!!!"), pero a mí me gusta seguir modelándola porque, sobre esa ingenuidad adolescente de la que parte, le voy aportando los nuevos desencantos, esperanzas y marrones que van brotándole a la vida conforme pasan los lustros, y en el fondo siempre se vuelve a la casilla uno: sentado en la cama, sintiéndose solito... se llora un poco, se pone uno de pie y al ataque otra vez.
...Y otro día os cuento más cosas de las canciones, que por hoy estoy ya harto de escribir.
Por cierto, los dibujitos que adornan las canciones son cuadros míos: podéis ver más en www.orcero.org/daniel