La aventura de elemento neutro comienza en enero del año 2008, Carlos Martín y Alfonso Mercado cimientan el proyecto tras la disolución de otra banda local, proyecto en el que ambos se conocieron, las diferencias musicales y el no cosechar ningún éxito sirven como detonante para que ambos decidan emprender un nuevo camino y dar un nuevo rumbo a su sonido.
En este período de tiempo comienzan las pruebas y la búsqueda de una nueva voz, casi de inmediato aparece la figura de Vanora Miranda, una joven cantante con una grandísima proyección y progresión, haciéndose con el puesto tras ver y oír a varias candidatas.
Seguidamente surge Oscar Martín, el cual se une como colaborador a la batería en las primeras apariciones de la banda, no siendo hasta el verano de 2008 cuando definitivamente Javier Alvarado se uniera definitivamente al plan, ocupando la vacante libre a la batería, aportando gran experiencia y solidez al sonido determinado.
Con esta formación comienza la actividad y se establecen los primeros ensayos, composiciones y sesiones de grabación, que no tardaron en dar sus primeros frutos en forma de maqueta, temas como Cristales rotos, Junto a ti, o Si no estás forman parte de la misma, siendo solamente una muestra de lo que es el resto de su repertorio.
Con esta tarjeta de presentación inician sus actuaciones por todo el circuito de salas madrileño, ofreciendo shows llenos de energía y divertimento.
A finales de año, debido a disconformidades entre los miembros, Vanora Miranda abandona la formación, y ambas partes deciden emprender un nuevo camino.
En enero de 2009 tras la salida de Vanora, el grupo encuentra nueva cantante, Virginia González, artista de gran talento y hermosa voz, de inmediato cautivó por su simpatía y sobre todo por su calidad humana, y tras pasar las pruebas de selección, se confirma como la nueva vocalista.
Tras un breve periodo de adaptación, el 31 de enero de 2009 en la sala Imperio Pop de Madrid se produjo la presentación oficial de Virginia González sobre los escenarios, ofreciendo una brillante actuación despejando cualquier duda y confirmando así a todos los asistentes que su elección ha sido correcta.
Después de los hechos anteriormente citados la agrupación hace dos apariciones más en la sala Silikona de Madrid con Virginia González al frente, a partir de este momento, cuando todo parecía indicar que se había encontrado la estabilidad ansiada, surgía la sorpresa, el 3 de junio de 2009, Alfonso Mercado anunció en una emotiva despedida que abandonaba el proyecto al no sentirse feliz con el rumbo del mismo, horas después enviaba un comunicado donde divulgaba a nivel general la crónica sobre su marcha. A continuación del impacto de la noticia, las partes restantes deciden tomar unos días de deliberación para poder así pensar en un futuro y conseguir tener una visión más clara de la situación, vencido el plazo de reflexión, esta vez era su vocal, Virginia González quien anunciaba también su abandono, dando por finalizado su ciclo en el seno de la banda.
Los miembros restantes tras considerar minuciosamente la situación, (viéndose más cerca de la disolución que de otra cosa) deciden continuar, así durante los meses del verano de 2009 se embarcan en la ardua tarea de encontrar nuevas piezas, de este modo comienzan los castings, donde no tardarían en acudir diversas aspirantes, donde después de ver y oír a varias hallose una que realmente brilló con luz propia, haciéndose casi al instante con el puesto de vocalista, la elegida, Rebeca Muñoz con quien pondrán de nuevo el motor en marcha.
La aventura continua y a inicios de septiembre de 2009 con Rebeca Muñoz integrándose comienza de nuevo a ponerse la maquinaria en ruta y así de este modo, el resurgir de la formación, nuevo aire, nuevos temas e ilusiones renovadas hacen que sea el empuje para empezar con el día a día; solo faltaba un cabo suelto, había que encontrar alguien que se pusiera a las labores en las cuatro cuerdas, tras hacer las pruebas pertinentes, no hubo resultados positivos o bien, no cuadraba, o bien porque no sentía la motivación suficiente para unirse al proyecto, y es cuando por casualidad entra en escena Miguel Garrido, reputado teclista y viejo amigo de la adolescencia, quien se ofrece a cubrir el puesto de bajista, tan solo hizo falta una tarde para alejar incertidumbres, y demostrar que era más que valido para el cargo, de este modo se encajaba la última de las piezas y quedaba cerrado el rompecabezas.
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