Alguien dijo alguna vez "la necesidad es la madre de la invención", y Música intuitiva nace, precisamente, de la necesidad de dos artistas unidas por la canalización de una sensibilidad.
Anahí Rivero y Luvi Torres se unen, ante todo, en una larga amistad, e improvisando en la música vierten sus emociones, más bien las codifican, en una suerte de episodios performáticos, intimistas, donde dicha necesidad se convierte en una vía de creación espontánea.
Vibraciones, inquietudes físicas y espirituales se mueven entre instrumentos de todo tipo, en sintonía con el estado emocional de las intérpretes, dándole un carácter particular a cada actuación, sensorial y experimental, naturalmente único.