| Disociaciones.
Este es el libro de los Apollo, coméntalo que ya sale entero , primero
en papel de lija; una edición butano,
con portada de amianto.
Ahí estas tú,
como yo te veo ahora, blanco, radiante,
escuchando y respondiendo a un espíritu lejano,
a mi derecha ,aguardando el trote,
tú , conciso, de pie, pendiente
del sol que ya viene y es tan brillante que nos ciega,
que lo ilumina todo, trayéndonos de golpe
aquella claridad vista en lejanos sueños.
Yo soy la cinta roja reflejada en tu yelmo de oro.
Composible.
Los escarlata son iguales que los landing azules, y sus asas
cómodas para levantar de golpe, si quieres, con cuatro cestos de mimbre
llenos de calcio y fósforo.
LLevo, los traigo aquí, en el ultra bolso, quintales de flúor para poder abrir las puertas
y rasparlo muy bien todo. Hasta que quitemos todo el pez de las paredes infinitas,
hasta ver todo el cuero
de esta bota inmensa y negra, de vino, salpicada de estrellas.
Cambio tu nombre por otro y construyo otra palabra para tí.
entre la casa y el patio, despues de volver de los cánticos,
de los tres al volver de los cánticos.
West point del 58.
Es la hora del amor.
Más sus brillos que las piedras cenicientas, nuestras azules paredes,
Halcón de faldas de oro, rapaz entre las azucenas,
rapaz de mi...
Al encontrarte, ¿sabes? me siento aquí contigo
y tiene el diálogo nuestro un fulgor pequeño de sol,
como un recuerdo, en la mácula. |