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¿Qué inquietud lleva a un hombre a nominar así a un proyecto con tanta solvencia? Desde luego, esta máquina no guarda ninguna relacionada con descargas heavy-metaleras o con las vibraciones moduladas del DJ Torrija y, aún menos, con las mimosas acunaciones de la citada figura maternosa.
El discurso musical de esta inquietante banda viene al cargo de tres chicos, tan alicatinos como una algarroba, un fardacho o un "això ho pague jo!":
Pablo Mateo, (Pancho Peloto), aportador de magistrales guitarras y arreglos, además de una profusa e insondable sabiduría en las lides técnicas de la grabación. Si el americano Todd Rudgren era conocido en los estudios como "The Wizzard", Pablo se ha granjeado el mote de "El Duende" en los circuítos más exclusivos alicantinos.
Pau Consuegra, (El Mono Katana), discípulo póstumo de Aylester Crowley en muchas de sus disciplinas más controvertidas y poseedor de una de las personalidades más incendiarias del panorama social actual. El amigo Pau, es un ser multidisciplinar que dota al bajo de órganos reproductores hermafroditas... Aylester le sonreiría desde los infiernos con mueca cómplice y gesto propio del que recuerda dónde había dejado las llaves.
Por último, César Espí, (Professor Hipotrón), capaz de las más sorprendentes hazañas cerebrales. De él se dice que apareció en las playas de San Juan desnudo, desorientado e inexpresivo hasta que cayó en sus manos una dolçaina, que hizo sonar como deben sonar las fanfarrias celestes, y un paquete de fartons, que hizo desaparecer como quien engulle un pescado y extrae solo la raspa. Sus dotes para la batería son excepcionales al igual que su capacidad para el control de las voluntades ajenas.
La capacidad vocal de los tres muchachos les incitó a la coralidad, consiguiendo una sobresaliente visión musical de muy fuerte graduación, la cual, sin embargo, no convirtió el proyecto en lo último de Golden Apple Cuartet hinchados de barbitúricos... De ahí la singularidad de Madre Máquina, grupo sin par, con un empaque sin igual en directo y una constante evolución que, en ocasiones, recuerda mucho al poder metamórfico de un pockemon y que, además, contextualiza que, en esto de la música, hay que quererse mucho.
Desde su gestación en Julio de 2008 hasta la actualidad, han grabado un primer disco homónimo autoproducido y autoeditado con una repercusión sobresaliente entre sus directos, y han conseguido ser finalistas en el concurso Circuit Rock y ganar el On Stage 2009; premios que derivarán en la grabación del segundo disco en los estudios Audiogenia, con una mayor distribución de copias, y en un centenar de nuevos proyectos, tan ilusionadores que les provocarían el desmayo y el lloro irrefrenable de no ser porque en sus venas sólo hay rock & roll, pimentón, acéite y algún jurele.
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