Manifiesto
Estimados colegas de pensamiento,
En medio de nuestra convulsionada sociedad moderna -que se jacta del pluralismo y tolerancia ideológica- para un personaje de la vida pública constituye un suicidio político aceptar abiertamente ante los medios que no profesa religión alguna, y la catástrofe inmediata si se declara ateo ante la opinión pública.
Lo anterior indica que el camino por recorrer es de longitudes aparentemente insondables, y cualquier intento apenas parece entusiasta semilla de un verdadero espíritu de unión y lucha. El camino por ganarnos un lugar entre las abrumadoras mayorías religiosas no ha sido, ni será fácil. ¿Pero desde cuando han sido las cosas fáciles para nosotros? Sobran ejemplos de discriminación, señalamientos injustos y opresión histórica; se nos ha calificado con todo tipo de adjetivos sin al menos escucharnos. Pero como ateos, tenemos la obligación moral de jamás traicionar nuestras convicciones; mucho menos retroceder ante la adversidad. Hemos elegido afrontar la vida con el coraje formidable de no apegarnos a existencias posteriores, devolviéndonos la capacidad -y el deber- de lograr todo aquello que soñemos en un solo período vital. El único que tenemos.
He tenido un sueño. Sueño con el día en que los templos de congregación religiosa sean visitados exclusivamente en calidad de museos, mientras se recuerda con sorpresa aquellas épocas donde la humanidad recurría a la magia sobrenatural para suplir sus necesidades psicológicas. Es imposible esquivar el paso de la muerte, pero bien podemos vivir acongojados y escondidos, esperando pasivamente en la sombra; o correr el riesgo de entregarnos de frente a la tarea de otorgarle histórica realidad a esta visión. Y ese es justamente ese el objeto de esta organización; traspasar el ámbito individual para iniciar a edificar un pensamiento colectivo, una sola voz. La unidad de la comunidad atea internacional debe dejar de ser un ideal para transformarse en una fuerza activa, una que persiga con pasión la defensa y propagación de aquello que consideramos verdadero y real. Quienes hemos decidido liberarnos de todo dogma y deidad, pretendemos rescatar al ser humano como idealista y creador, único artífice de su destino.¿Acaso no vale la pena darle a la humanidad un bocado de la inmensa libertad que proporciona separarse de la religión, de los seres mitológicos?
Los invito a empezar a construir unidos una nueva sociedad, verdaderamente libre, donde lo que parezca imposible para los ateos, sólo nos tome un poco más de esfuerzo.
Por una sociedad laica, por la libertad del intelecto.
Juan Carlos Vásquez
Presidente Internacional
Razones de nuestra denuncia
Sin pretender desconocer la ayuda y guía que ha sido la religión para tantos humanos, lamentablemente no es posible ignorar sus aspectos negativos. Estas son las razones que motivan nuestra actividad::
1.- Su forma de explicar el origen de la humanidad y del cosmos se reduce a una tentativa de controlar lo desconocido, lo cual sería loable hace miles de años, en las primeras civilizaciones, quienes carentes de conocimiento científico se hallaban en la tesitura de cubrir ese desconocimiento con teorias basadas en suposiciones. Eso es comprensible para ese entonces, pero en la actualidad no es sano pasar por alto todos los avances científicos y seguir enseñando el creacionismo -teoría en la cual un ser superior crea el mundo en determinado tiempo-.
2.- Gracias a los avances de la ciencia, hemos podido comprobar que la existencia de cualquier deidad no es necesaria para el funcionamiento del cosmos. "Lo que he hecho es mostrar que es posible que la forma en que comenzó el universo esté determinada por las leyes de la ciencia. En ese caso, no sería necesario apelar a Dios para decidir cómo comenzó el universo". Stephen Hawking.
3.- Muchos acuden a la Religión como consuelo, esperando que terceros les proporcionen y condicionen sus propios caminos a la felicidad. El argumento "no crees en x dios porque no has sufrido" da a pensar que no importa si es verdad o no la existencia de dicha deidad, mientras sirva de refugio.
4.- Promueve la alienación, lo cual lamentamos enormemente. Sus principios y explicaciones, al estar basados en la fe y no la razón, no admiten cuestionamiento alguno. Elimina la reflexión sobre el entorno por fuera de una explicación religiosa.
5.- Durante casi 10 siglos se impuso un régimen de terror por parte de la religión cristiana, cometiendo además todo tipo de masacres y torturas indecibles en nombre de su dios (Cruzadas, Santa Inquisición). A este periodo se le conoce como el oscurantismo. Posteriormente y hasta el siglo XVIII se transformaría en una terrible y arbitraria quema de personas, con el nombre de "Cacería de Brujas".
6.-La propia diversidad de religiones que afirman ser la única verdadera, apunta seriamente a que los autores de las religiones son los mismos humanos, obsesionados por establecer diferencias entre si. Cada cultura crearía su propio dios y su propia doctrina de creencias. La religión también, desafortunadamente, divide a los humanos al clasificarlos y diferenciarlos por el dios al que adoran.
7.- Lamentablemente, promulgan que nuestra existencia en la Tierra es sólo un paso obligatorio, aunque menor, lleno de dolor, desde las agonías provocadas por la «caída» en la Torah judía, hasta el mundo rodeado de sufrimientos de los budistas, y el "valle de lágrimas" de los cristianos. Un paso "necesario" para la verdadera "salvación", subordinando toda la capacidad del ser humano a la voluntad de un ser superior. Nosotros, al considerar este periodo vital como el único que tendremos, construimos nuestra propia felicidad al vivir en suma armonía con nuestro entorno, disfrutando y apreciando cada detalle de la enorme dimensión humana y admirando lo que los avances de la ciencia nos han permitido conocer de nuestro universo.
8.- Preservativos, uso de células madre, trasfusiones sanguíneas, donación de órganos son incomprendidos e intolerados por la Religión, en un acto realmente incomprensible. Tampoco consideramos plausibles las discriminaciones hacia ciertas comunidades minoritarias, como los homosexuales y los mismos ateos. Creemos en la tolerancia y en respeto por la decisión individual de cada cual.
9.- Según las religiones judía y cristiana, la Biblia refleja la "palabra de Dios". Y este libro no sólo admite, también reglamenta el castigo mortal a los hijos rebeldes (Deuteronomio XXI, 18-21), el secuestro y la violación (Dt. XXI, 10-14), la discriminación a los homosexuales (Dt. XXII, 5), la pena de muerte (XXII, 21) y de no seguir estás leyes, se aplicarán los mas inhumanos castigos (Dt. XXVIII, 15–68) mostrando con orgullo la complacencia y deleite con que su dios disfruta aplicando todo tipo de macabros martirios (Dt. XXVIII, 68). Relega a las mujeres a un nivel bajo y despreciable de la sociedad, quitándoles todo tipo de respeto (1 Corintios 14: 34 & 35) e incita al odio y a la guerra en palabras de Jesús (Lc XII, 51-53; XIV, 26-27) describe explícitamente relaciones incestuosas (Génesis XIX, 30-38), entre una lista masiva de hechos que dejarían perplejo a cualquiera. La Biblia, fiel reflejo de una sociedad perteneciente a un pasado relativamente distante, es desafortunadamente falible e incapaz de ser adaptada al pie de la letra en una sociedad moderna.
10.- En el Islam, el sexto pilar de su doctrina (El Yihad) admite y justifica la violencia extrema en pro de la exterminación de los agresores (Corán 2: 190-192), lo cual ha desencadenado ataques terroristas de grupos extremistas, como el del 11 de septiembre. En el Islam, además, los derechos de las mujeres son gravemente vulnerados y su valoración social está muy reducida, por desgracia.
11.-Aún existen Estados que aceptan los castigos que dicta la Sharía o ley musulmana, entre los que se incluyen lapidaciones, azotes, amputaciones que atentan directamente en contra de los Derechos Humanos.



















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