En muchas ocasiones creemos que podemos salir de nuestros problemas sin a ayuda de nadie, pero cuando no encontramos salida y cuando todos olvidan que existimos buscamos la ayuda de Dios. Relegándolo así al último lugar en nuestra lista de “Amigos”.
Cuando todos me dieron la espalda y pensé que ya nada tenia sentido, apareció un amigo el cual me oía reprochar y renegar de que solo estaba, de que ya no quería vivir así, de que mi vida no tenía sentido, Él supo escuchar todas mis quejas, pero cuando termine de hablar me dijo “Yo estoy acostumbrado a que me den la espalda e incluso Tu lo has hecho”. Esas palabras fueron como una daga fría entrando en mi corazón, siguió diciéndome: “Recuerdas, cuando te llame, te pareció aburrido y decidiste irte con tus “mejores amigos”, en tu mente decías “Pero es que aun soy muy joven como para no bailar, no tomar y no gozar esta vida”, creías estar en un mundo maravilloso en el cual nada te haría falta, pero en el fondo de tu corazón sabias que obrabas mal, porque mi semilla plantada estaba; semilla que crecía en medio de la adversidad y como cactus en medio del árido desierto, conocías de mi nombre y de las grandes maravillas que había hecho, quería rescatarte de ese mundo y cubrirte con mis alas para que nada te pasara, pero te amaba tanto que la única forma de hacerte cambiar era pasándote por el fuego, fuego que ablandaría lo duro de tu vida espiritual para moldearlo con forme a mi voluntad. Por pruebas y angustias te he hecho pasar y me he dado cuenta que en realidad me amas de verdad y a pesar de todas las tentaciones que te han tropezado me has sido fiel, por eso de las oscura soledad te vengo a sacar, y vida eterna y salvación te voy a regalar.
“Amigo” no es aquella persona que esta contigo cuando todo te sale bien, Amigo, no es aquella que te felicita aunque mal estés obrando, Amigo es aquella persona que a pesar de que todo te salga mal y que la corriente este en tu contra, de apoya, te alienta y te da fuerz