--Charlie (Carlos Pidal) se dedicó al bajo y la voz desde el primer día, incluso cuando el bajo era una sexta cuerda de guitarra española. Luego pasó a la guitarra, luego volvió otra vez al bajo, y la última vez se atrevió con los teclados.
--Isma fue durante los primeros años un guitarrista autista que se negaba hasta al más sencillo de los coros. Luego le entró la gripe y quiso cantar también. Lo hizo.
--Seve se sentó siempre ahí detrás, vigilante, rodeado de timbales y platillos. Sólo una vez lo vimos pulsar cuerdas: el bajo para un acústico televisivo.
--Vrili (Álvaro Pidal) anduvo cuatro años entrando y saliendo; cuando tocaba, lo hacía con el bajo de su hermano y éste se pasaba a la guitarra. Cuando no, se limitaba a hacer las fotos. Sólo grabó en 1996 y se perdió, casi siempre, los mejores conciertos. También es mala suerte.
--Scatini, el italiano, se ocupó del bajo durante la última resurrección, ya en el siglo XXI, y justo es que lo recordemos aquí.
Influences
En el principio de los tiempos la influencia mayor eran los míticos conciertos (en el cactus, la coría...) de gente como Kactus Kack, Screamin´pijas y, claro, Australian Blonde (cuando AB no habían grabado más que una maqueta, eran tres, y Fran llevaba melena; uséase, en tiempos de Matusalén). Más que nada porque vimos que era posible hacer, sin cortarse (el pelo, o cambiar de vida, je je) lo que hacíamos y queríamos: pop rock en inglés (luego los medios y los hados se empeñaron, más de una vez, en hacernos clones de los australianos, cuando muchos temas se habían hecho antes incluso de saber que existían, pero bueno). Entremedias están los vinilos, aún, de Buffalo Tom que Natalia le regalaba a Charlie, los cds (al fin) de los Posies, las miles de cintas que Seve grababa para la furgo (era el único que se gastaba dinero en discos nuevos)...
Capítulo 1.
1995 fue el año; en apenas tres meses tommy crimes pasaron de dar su primera actuación en directo para familiares y amigos (en un Ateneo local) a firmar contrato con Subterfuge, sonar en Radio3, y dar su segundo concierto (teloneando a Australian Blonde) en la mítica Revólver madrileña, ante unas mil personas.
La cosa venía directamente de un año o año y pico antes, e indirectamente pues, quizá, de toda la vida: Charlie e Isma crecieron pupitre con pupitre, y desde que dejaron la BH (la bici, vaya) soñaron con formar un grupo; en 1994 lograron al fin entrar en un estudio de grabación y, bajo la batuta de un tal Paco Loco registraron la maqueta que les impulsaría a la locura de meses después. Por el camino rescataron a Seve de una formación anterior sin futuro alguno y fue este quien, policiales artimañas mediante, logró encasquetarle la maqueta a Roberto Nicieza, entonces batería de Australian y protomanager de otras bandas locales del momento.
Esas fotos de fondo amarillo y verde no mienten, ha pasado más de una década, ha crecido la cintura, el pelo, la barba. Tienen, la verdad, mucha gracia.
Capítulo 2. Y de pronto estábamos en ODDS, los más míticos (y más guarros) estudios de grabación de aquellos primeros noventa, grabando de nuevo con Paco