Superman, Superlópez, Woody Allen, Kevin Smith, Friends, Roald Dahl, La cabina, Oscar Wilde, Christopher Marlowe, Lina Morgan, Alessandro Baricco (eso dicen), Epi y Blas.
風格近似
"Time for heroes", The Libertines.
"Ya no hay héroes", Loquillo y Trogloditas.
"Heroes", David Bowie.
"Superhéroes", Charly García.
"Superheroi", Marc Parrot.
"Superhéroes de barrio", Kiko Veneno.
"Superjunkies", Pereza (con Delinqüentes).
"Volando voy", Kiko Veneno (o Camarón, que Kiko Veneno ya lo he dicho).
"La abuela vuela", Tonino Carotone.
"Volare (nel blu di pinto di blu)", Frank Sinatra.
"Me fui volando", Andrés Calamaro.
"Vuela", Jarabe de Palo.
"Fly me to the moon", Astrud Gilberto.
"Por ti volaré", Andrea Bocelli.
"Vuela alto", Julio Iglesias.
"La herida", Héroes del Silencio.
"Te echaré de menos", Piratas.
"Adiós, carnaval", Ariel Rot.
"El diable, la princesa i jo", Roger Mas.
"Antihéroe", La Cabra Mecánica.
"Superman", Barbra Streisand.
"Superman", R.E.M.
"Superman", Quique González.
"Superman's song", Crash Test Dummies.
"Pequeño Superman", José Luis Perales.
Bonus tracks:
"Super, Superman", Miguel Bosé.
"No soy un supermán", David Bustamante.
A estas alturas, todo el mundo sabe que Supermán y Clark son la misma persona. Pero ¿y si no lo son? ¿Y si el auténtico secreto de esa "identidad secreta" consiste en que ni es una identidad ni es secreta? En definitiva, ¿y si todo es puro teatro?
Los últimos días de Clark K. es una tragicomedia de enredo con tensión sexual, disparos y alguna que otra defenestración.
Finalista del Premio Bubok de creación literaria 2009, concedido por el siguiente jurado: Andreu Teixidor, Rosa Regàs, José Ángel Mañas, Lorenzo Silva y Ángel María Herrera.
"Un libro divertido, que te arrancará alguna que otra carcajada, en la tradición de Baricco." JJ Merelo
"Fresquito y ligero*, ideal para este verano que está al caer." Sobreunanube
"Tuve que poner freno a la lectura porque si no me lo leía del tirón, y por lo menos quería disfrutarlo en dos momentos!!" Irene Gutiérrez
"Pues yo sí que me lo he leído del tirón. Me gusta el final. Me gusta mucho. ¿No habrá ninguna escuela de teatro o grupo que se anime con ella?" Mònica Rivas Pozo
"Lorenzo Silva dijo de esta obra de teatro (de eso se trata) que tenía una gran economía de medios, pero que a través de diálogos, reflejaba problemas como la identidad, la relación entre personas y la relación entre lo que somos y lo que queremos ser. O algo así, tampoco estaba tomando notas." JJ Merelo
"Ya leído: debería llevarse al Lliure. Concepto great." Eva Belmonte
"No es un pájaro, no es un avión... ¡no es mi parada de metro! (situación real provocada por la lectura del susodicho libro)." Ariadna Mateu
"Ayer lo leyó mi abuelo belga a la hora de la siesta." Llucia Ramis
* Tan solo contiene 114 páginas.
EL AUTOR
Alberto Ramos Barranco nació en 1876 en las afueras de Krypton, aunque su DNI dice que nació un siglo más tarde en Barcelona. Licenciado en Publicidad, lleva diez años ejerciendo de redactor (o creativo, que mola más) en diversas agencias del ramo. Ha rodado con personajes de ficción como la mujer del futuro, la abuela de la fabada y Ferran Adrià. Es responsable de los blogs Elegí un mal día para empezar a fumar y 1.017 cuentos, que se dice pronto. Y no ha incluido una foto con su cara por si algún día se sienta delante tuyo en el tren mientras lees su libro.
Una obra no se puede representar si primero no ha sido presentada.
Si deseáis dar un paso más allá y conocerla en profundidad, podéis hacerlo aquí.
NOTA: Aunque en el vídeo aparezca invertida, la portada del libro está del derecho (y en su derecho). De hecho, la única persona capaz de sacar un libro con la portada girada es Toni Segarra.
Un apartamento, de noche. A la izquierda del escenario está el dormitorio. A la derecha, parte del salón. Están separados por un tabique, con una puerta que se abre hacia el interior del dormitorio (primer término).
Arrimada a la pared izquierda del dormitorio hay una cama de matrimonio. Al lado, en la misma pared, está la puerta del cuarto de baño. En la pared del fondo (foro) hay una ventana grande, a través de la cual se ven unos rascacielos.
En la pared del salón hay una ventana idéntica, aunque la vista se limita a unas cuantas ventanas del edificio de enfrente. A la derecha hay una lámpara de pie y un sofá y, frente a éste, una mesa baja.
El decorado está en penumbra, sin más iluminación que la procedente de las ventanas de los rascacielos.
Por la derecha, entran Clark y Lois. Clark tropieza con la mesa baja. Está a punto de caer, pero se agarra a tiempo al pie de la lámpara. Enciende la luz.
Son una pareja de unos treinta años. Lois lleva un vestido veraniego. Clark viste un polo blanco y unos pantalones negros, a juego con la montura de sus gafas.
CLARK. —¿Qué hora tienes?
LOIS. —Las dos.
CLARK. —¿Tan pronto?
LOIS. —Pues sí…
CLARK. —Pensaba que era más tarde.
LOIS (seca). —Ya.
CLARK. —Bueno…
LOIS. —Eras tú quien tenía prisa por que nos fuéramos.
CLARK. —Es que pensaba que era…
LOIS. —¡Por favor! Ahora no me vengas con ésas. Sabías perfectamente la hora que era.
Lois entra en el dormitorio. Se empieza a quitar el vestido.
CLARK. —Pero no me dirás que la fiesta no era un coñazo.
LOIS. —No te lo diré.
CLARK. —Todas las fiestas del periódico son igual de aburridas, sobre todo la Fiesta de Verano. (Apaga la lámpara de pie.) La de Navidad al menos tiene el aliciente del amigo invisible, pero la Fiesta de Verano…
Lois saca un camisón de debajo de la almohada. Se lo pone.
LOIS. —Lo que pasa es que no podías soportar que yo me lo estuviera pasando bien.
CLARK (entrando en el dormitorio). —¿Te lo estabas pasando bien? (Tropieza con algo.)
LOIS (encendiendo la lámpara de la mesilla de noche). —¿Tan increíble te parece?
CLARK. —Pues… sí. Me parece muy increíble.
LOIS (entrando en el cuarto de baño). —Pues por increíble que te parezca, me lo estaba pasando muy bien.
CLARK. —¡Pero si Jimmy no se te despegaba de encima!
LOIS (fuera). —¿Qué?
CLARK. —Jimmy, que lo tenías todo el rato encima.
LOIS (fuera). —¿Y…?
CLARK. —¿Te tiró los tejos?
Lois sale del cuarto de baño. Se está secando la cara con una toalla.
LOIS. —¡¿Quééé?!
CLARK. —Que si te tiró los tejos…
LOIS (divertida). —¿Quién, Jimmy?
CLARK. —Sí, Jimmy.
LOIS. —Pues sí.
CLARK (contrariado). —¿Y… qué-qué-qué… qué hiciste?
LOIS. —¿Que qué hice?
CLARK. —Sí.
LOIS. —Me lo follé en el lavabo.
CLARK. —…
LOIS (arrojándole la toalla a la cara). —No seas estúpido. (Abrazando a Clark.) Le dije que tenía el cupo de amantes completo, pero que él podía encabezar la lista de suplentes.
Se besan.
CLARK (separándose de Lois). —Y… en ese cupo de amantes… ¿cuántos hay?
LOIS. —Cientos.
CLARK. —Y yo… ¿qué lugar ocupo?
LOIS. —El ciento catorce.
CLARK. —¿Sólo?
LOIS. —Sólo.
CLARK. —Ah.
Clark se empieza a desvestir.
LOIS. —¿Y tú?
CLARK. —¿…?
LOIS. —¿Cuántas amantes tienes?
CLARK. —Ufff…
LOIS. —¿Qué quiere decir “ufff”? ¿Cien? ¿Doscientas?
CLARK. —Una.
LOIS. —¿Una? Venga ya.
CLARK. —En serio.
LOIS. —¿Y la chica esta…? ¿Cómo se llama? ¿Lisa? (Hace una pausa, con intención.) ¿Linda?
CLARK (alerta). —¿Linda? ¿Qué pasa con Linda?
LOIS. —El otro día, en la máquina de café…
CLARK. —Ah, sí… ¡pero yo no hice nada!
LOIS (divertida). —Te creo, te creo… ¿Y Minnie?
CLARK. —¿Minnie…? ¿Qué Minnie?
LOIS. —La de Deportes. La que te pellizcó el culo en el ascensor.
CLARK (fingiendo sorpresa). —¿No fuiste tú?
LOIS. —No. Y Wendy…
CLARK (poniéndose blanco). —¿We… Wendy? Te-te juro que só-sólo fue un be-be-beso, y muy rápido… (Besa a Lois en la boca. Un beso rápido, pero con lengua.) Así, visto y no visto. ¡Es que era la única forma de que me dejara en paz!
Lois se lo queda mirando, muy seria. Clark se da cuenta de que acaba de meter la pata.
CLARK. —Ah, que no lo sabías.
Lois ya ha dado por finalizada la conversación. Se acuesta en la cama, de espaldas a Clark.
Clark intenta sacar su pijama de debajo de la almohada, pero la cabeza de Lois no se lo pone nada fácil. Al final lo consigue. Se lo pone: un pijama veraniego que posiblemente jamás haya estado de moda. Entra en el cuarto de baño.
Lois apaga la luz. Clark sale del baño. Tropieza con el borde de la cama. Se acuesta.
CLARK. —Lois…
LOIS. —¿…?
CLARK. —¿Tú crees que es normal?
LOIS. —¿El qué?
CLARK. —Que las mujeres no paren de acosarme.
LOIS. —Claro que es normal.
CLARK. —¡Pero es que algunas están muy buenas!
LOIS. —¿Y…?
CLARK. —Que yo también estoy bueno, pero… no sé. En la facultad, por ejemplo, no me pasaba. De hecho, eran ellas las que se sentían acosadas.
LOIS. —Eso también es normal.
Clark enciende la luz.
CLARK. —Pues no entiendo nada.
LOIS. —¿Qué es lo que no entiendes?
CLARK. —A las mujeres. No os entiendo.
LOIS (divertida). —¿En serio que no sabes por qué te acosan las mujeres?
CLARK. —Pues… no. Francamente, no.
LOIS. —¿Es que no te das cuenta? ¿No te das cuenta de que ellas… lo saben?
Clark tarda unos segundos en reaccionar.
CLARK. —¿Que… lo saben? ¿Ellas… lo saben?
LOIS. —Claro que lo saben. Todo el mundo lo sabe.
CLARK. —¿Todo… el mundo?
LOIS. —Todo el mundo.
CLARK. —Pero saben… saben que yo…
LOIS. —Sí, saben que tú…
CLARK. —¿Que yo…?
LOIS. —Sí, que tú…
CLARK. —Que yo…
LOIS. —Que tú eres él.
CLARK. —Y… y… ¿cómo lo saben?
LOIS. —¿Cómo que cómo lo saben? Lo saben, simplemente.
CLARK. —Pero alguien se lo habrá dicho.
LOIS. —Supongo.
CLARK. —¿Y quién ha sido?
LOIS. —¡Yo qué sé! (Pausa.) A ver, ¿a ti quién te dijo lo de Marilyn Manson y el niño de Aquellos maravillosos años?
CLARK. —No sé… Alguien.
LOIS. —Pues esto es lo mismo.
CLARK. —Ya, pero yo no soy Marilyn Manson.
LOIS. —No, pero eres Supermán.
Clark se queda un rato callado, tratando de asimilar la información.
LOIS. —¿En serio que no sabías que lo sabían?
CLARK. —Bueno… Imaginaba que alguien… Tú, mi madre, el hombre de la cabina… Pero no todos.
LOIS. —¿Qué hombre de la cabina?
CLARK (apurado). —No-no… ¡no me cambies de tema! Estábamos hablando de mujeres. (Pausa.) Entonces… ¿quieres decir que… me acosan porque… lo saben?
LOIS. —¡Claro! ¿A qué mujer no le gustaría echar un polvo con Supermán?
Por alguna razón, a Clark no parece haberle hecho demasiada gracia este último comentario.
CLARK (celoso). —A lo mejor era conmigo con quien querían acostarse…
LOIS. —Claro.
CLARK. —… si no todas, al menos algunas.
LOIS. —¿Y qué he dicho? Querían acostarse con Supermán.
CLARK. —Ya, pero… ¿y si… y si querían acostarse con… con Clark?
LOIS (divertida). —¿Pero qué te pasa?
CLARK. —¿A mí?
LOIS. —¿Estás celoso?
CLARK (ofendido). —¿Yo? Venga ya.
LOIS. —Pues lo parece. Parece que estés celoso de ti mismo.
Silencio. Clark se quita las gafas. Apaga la luz. Enseguida la vuelve a encender.
CLARK. —Lois…
LOIS. —¿…?
CLARK. —¿Tú me quieres?
LOIS. —Claro.
CLARK. —Si no fuera Supermán, ¿me querrías?
LOIS. —¡Pero qué preguntas haces!
CLARK. —¿Me querrías o no me querrías?
LOIS. —…
CLARK. —No te he oído.
LOIS. —Es que no he dicho nada.
CLARK. —Si Supermán y Clark fueran dos personas diferentes, ¿a quién elegirías?
LOIS. —¿Esto qué es? ¿Un interrogatorio?
CLARK. —No, una entrevista. Soy periodista.
LOIS. —Y yo también. (Pausa.) Así que yo te voy a hacer otra pregunta: si Lois, la que trabaja contigo, y Lois, la que se acuesta contigo, fueran dos personas distintas, ¿con quién te quedarías?
CLARK. —Pues… Eso es una tontería. No hay ninguna diferencia entre las dos.
LOIS. —¿Ah, no? ¿Desde cuándo una compañera de trabajo te hace esto? (Empieza a lamerle el lóbulo de la oreja.)
CLARK. —Desde hace un mes, cuando coincidí con Cindy en la fotocopiadora.
Lois retira su lengua rápidamente, como si se la hubiera quemado. Se lo queda mirando muy seria. Clark empieza a arrepentirse de su último comentario cuando, de repente, Lois mueve rápido su mano por debajo de la sábana.
LOIS. —¿Y esto? ¿Qué compañera te ha hecho esto? ¿Tracy?
CLARK (bromeando). —No, no, Tracy no… Al menos, con la mano.
Lois se abalanza sobre Clark. Se sienta a horcajadas encima suyo.
CLARK. —Lois, ¿qué haces?
LOIS. —Pensaba que eras más listo.
CLARK. —Por favor, ahora no.
LOIS. —¿Qué pasa? ¿Te duele la cabeza?
CLARK. —Un poco.
LOIS. —Pues vaya mierda de superhéroe.
CLARK. —Lo siento.
LOIS (apartándose de él). —¿Te encuentras bien?
CLARK. —Quiero descansar, sólo eso.
LOIS. —Haber empezado por ahí.
Clark apaga la luz.
CLARK. —Buenas noches.
Lois se acuesta, dándole la espalda.
Clark se empieza a revolver. Busca sin encontrar la postura adecuada. Se semiincorpora y, durante unos segundos, observa a Lois. Parece plácidamente dormida.
Clark se levanta de la cama. Camina hacia la ventana. La abre. Se asoma, mirando hacia abajo. Vuelve hacia la mesilla. Coge las gafas, se las pone. De un cajón saca un paquete de tabaco y, de su interior, un cigarrillo y un mechero. Regresa a la ventana. Enciende el cigarrillo. Vuelve a asomarse. Se está un rato así, fumando y mirando hacia abajo.
Lois se levanta. Camina hacia Clark, sin hacer ruido.
LOIS. —No sabía que Supermán necesitara gafas para ver de lejos.
Clark se lleva un susto, pero no se vuelve hacia Lois.
CLARK. —Pues sí, Supermán es miope. No como Clark, que es hipermétrope. (Se vuelve hacia Lois, sonriente.) ¿Cuántos metros hay, de aquí al suelo? ¿Doscientos? ¿Doscientos cincuenta?
LOIS (se pone seria). —¿No lo ibas a dejar?
CLARK (sosteniendo el cigarrillo delante de sus ojos). —¿Dejarlo? ¿Por qué? Ya sabes que a mí no me afecta.
LOIS. —A ti puede que no, pero a mí sí. No me gusta besar un cenicero.
CLARK. —¿Ah, no? Pues eso no es lo que me decías antes. (La besa.)
LOIS (zafándose del beso). —Pues ahora me gusta menos. (Pausa reflexiva.) Es curioso, a veces sabes diferente.
CLARK (nervioso). —¿A veces?
LOIS. —Sí. El otro día, por ejemplo. En el Tibidabo.
CLARK. —¿Dónde?
LOIS. —En el Tibidabo, ¿no te acuerdas? Me llevaste tú.
CLARK. —Ah, sí…
LOIS. —Te acuerdas, ¿no?
CLARK. —¡Claro! Claro que me acuerdo. El “Tibidubo”. ¿Cómo no me voy a acordar del “Tibidubo”?
Lois ríe. Clark se vuelve hacia la ventana, dándole la espalda a Lois.
LOIS. —¿Te pasa algo?
CLARK. —Nada. Sólo que no puedo dormir. (Pausa.) Hace demasiado calor.
Lois abraza a Clark, que sigue de espaldas a ella, la mirada perdida entre los rascacielos.
LOIS. —Clark…
CLARK. —…
LOIS. —Vamos a dar una vuelta.
CLARK. —¿Adónde quieres ir, a estas horas? (Pausa.) No querrás volver a la fiesta…
LOIS. —No. No quiero volver a la fiesta.
CLARK. —¿Entonces…? ¿Qué quieres?
LOIS. —Quiero volar.
Clark se estremece. Se desprende del abrazo de Lois. Apaga el cigarrillo en el alféizar de la ventana.
CLARK. —Y yo quiero dormir.
LOIS. —¡Pero si has dicho que no podías!
CLARK. —Y no puedo, pero quiero.
LOIS. —Pero Clark… Mañana no tenemos que madrugar. ¡Estamos de vacaciones!
CLARK. —Por eso mismo. Hay que hacer las maletas. El barco zarpa a la una de la tarde, y no tenemos tanto tiempo.
LOIS. —El barco zarpa a la una de la tarde de pasado mañana. Y sí tenemos tiempo.
CLARK (volviendo a la cama). —Bueno, bueno… Pero yo me quiero acostar.
Clark se acuesta en la cama. Resignada, Lois se echa a su lado.
LOIS. —La verdad, a veces no hay quien te entienda.
Clark apaga la luz. No tarda en volver a encenderla. Tiene las gafas puestas. Toca suavemente a Lois. Parece dormida.
Muy despacio, Clark se levanta. Camina hacia la ventana y, nuevamente, vuelve a asomarse.
CLARK. —Doscientos, como mínimo.
Mira a Lois. Camina hacia ella y se sienta a su lado. Le acaricia el pelo. Le alza el flequillo y le da un beso en la frente. Se pone en pie. Apaga la luz de la mesilla.
Muy despacio, procurando no tropezar, va hacia el salón. Está bastante iluminado por las ventanas del rascacielos de enfrente, y Clark no necesita encender la lámpara.
De todas formas, él sólo anda buscando la ventana. La abre. De fondo, empieza a oírse una música melancólica, patética: el Tema de Clark.
Clark se sienta en el alféizar. Lentamente, pasa una pierna, primero, y luego la otra, hasta quedar sentado de espaldas al salón.
CLARK. —Así que el “Tibidubo”… ¿Y qué cojones es el “Tibidubo”?
La música pasa a un primer plano. Clark se deja caer.
Ensayando voces para el primer album de PerroRaro nos entró la duda de si incluir la melancólica "Domingos de Invierno" en un disco tan cínico y divertido, así que hemos decidido hacer una encuesta. Ayúdanos dejando un comentario (a favor o en contra) en nuestro myspace, tu opinión será decisiva!
agradezco tu aceptacion...esto es una invitacion a pasar por m blog y dar si eres tan amable tu opinion,tanto si te gustan los textos como si no encantado de tenerte entre mis amigos.
MIEDO A LA MUERTE.
Silenciosa y majestuosa avanza .
Yo sé que me viene a buscar a mí y tiemblo.
Silenciosa y majestuosa sonríe.
Yo sé que me viene a buscar a mí y tiemblo.
Silenciosa y majestuosa me señala.
Yo sé que me viene a buscar a mí y tiemblo.
Silenciosos y majestuosos nos alejamos.
Miro hacia atrás y veo que mi cuerpo ya no tiembla.
Deliris-Delirios es una pagina para promocionar el libro que pretendo publicar a finales de este año "El Gran Cultivador" y simplemente queria saber la sincera opinión de la gente que se aventure en mi espacio.
Atentamente, Jordi!
Por cierto, busco editor. Mi idea, si no lo localizo, es editar con Amazon.
Nos vemos por aqui o por MiLiteraturas!. Inicio nueva andadura con "Retazos de angustia".Mi segundo libro esta compuesto por microcuentos que hablan de los miedos intrínsecos al ser humano y que rozan la esquizofrenia surrealista. La parte surrealista la ponen los textos, la parte esquizofrénica la aporto yo
Sigo muy preocupada con este tema, y ya han pasado meses...
No comprendo que pretende, ni cuales son sus verdaderas motivaciones, la verdad, cada dia entiendo menos todo esto, pero aunque no me llame y no sepa nada de él... siempre apoyaré a mi hijo incluso en una locura como esta.
Por cierto... cambie el diseño de mi perfil y subi alguna foto. Espero que te guste.
Muchas gracias por estar ahí.
Te dejo una img de mi hijo x si no sabes quien es.
"Thanks for the add" La Madre de Anonymous --------------------------------------- Who Am I -el Experimento 2.0-