|
Nadando en su propia energía, la música de Xibalba, usando una constante interacción entre los rudimentos de percusión en una economía al estilo jazz para balancear riffs que frecuentemente se mueven de tonos bajos a tonos mas altos en velocidades crecientes de rasgueo tremolo, condiciona un patrón ondulante de interferencia perceptiva en el cual es fácil caer y de cuya maligna seducción es difícil escapar. La intención esta involucrada en el mas profundo avantgarde, situando a la mente lejos del estimulo cotidiano hacia un ritmo e instinto de supervivencia mas básicos.
Flotando en eco una solitaria voz llama cadencias intermitentes a través de un compás mas bajo alternado y levantando dialogo interno percusivo que hace juego con la textura de los riffs y el ambiente tonal para crear escenarios en la pieza, aquí maximizada en conflictos de dos temas que reflejan el sabor de una acción mas que su dirección, pureza o lógica. La resultante profundidad de tapicería subconsciente tanto asalta la condición simbólica moralista de nuestro procesamiento perceptivo como evacua las partes más simples de conciencia de la zona de guerra. Ritmos arrastrantes cual valses siguen lánguidas melodías en fluidos cursos de cambio mientras las canciones se remueven a si mismas de locaciones iniciales para distanciarse en lo oscuro e introspectivo. Cíclicas en su moción como músculos contrayéndose y relajándose, las canciones son cortas y expresan su contenido mayormente a través de la forma, la cual en su despreocupado vagar y sombría morbidez acechando bajo frases ascendentes moviendo el enfoque de forma ascendente desde puntos de disonancia, a través de concepto y moldeo melódico, recuerda la poesía Romántica de la Europa sureña.
La comparación con Darkthrone en las eras de Panzerfaust y Total Death combinadas es inevitable al advertir la similaridad en el estilo percusivo, composición de riffs y estéticas vocales (mucho eco y chillidos difuminados al estilo de Fenriz, de inicial arrebato y masivo decaer) y aun así este lanzamiento a disminuido el enfoque de Darkthrone en algo mas cercano a la uniformidad, lo cual quita algo de la satisfacción en la alineación que marco el trabajo tardío de la banda noruega. Tonos melódicos complementando pasajes directivos consonantes en un estilo tocado por “Total Death” son aquí influénciales. Xibalba, emergiendo de un clima distinto, trae una nueva forma de escapismo y una energía resurgente de estilo y logro compositivo que no se acerca a la distinción de las bandas nórdicas de mayor nivel, pero en medida de habilidad composicional y atractivo auditivo este álbum aplasta la segunda ola de Black Metal moderno de Europa y los Estados Unidos.
Mantenido a una ligereza viajera para reforzar los virulentos ritmos de este trabajo, la instrumentación refleja la exigencia del estilo y modera excesos a favor de energía incesante para canalizar consistencia en el trasfondo, que encierra los pequeños pero significativos cambios introducidos para estructurar cada canción. De notarse mas allá de la forma general esta la adaptabilidad del sentido rítmico a través de la percusión y la experta emulación y síntesis de muchos estilos Black Metal en las voces. Mientras este álbum no va por lo progresivo, excita la conexión entre los estilos hipnotizantes de Darkthrone o Ildjarn y las majestuosas melodías más extensas de Summoning o Burzum, creando un ánimo cambiante lentamente como la forma de un árbol en el viento y asegurándose un sitio en las estanterías los metaleros.
================================================
Cenotaph have developed brilliantly a national sound for Mexico in a pungent mix of the heavier, guttural, chugging, syncopated American sounds that bonds guitar bash to drum abuse under the aegis of a barfing vocal style noone can comprehend, infused with homegrown technique and a tendency toward melodic songwriting like a European band.
The murky malevolence of this music is unchecked by a need for demonstration and instead it plows forward with unwrapping layers of texture which suggest more than a superstitious prediction of boundary, this music suggests a position of setting and a nihilistic journey of observation. Its values are not self-pity, nor are they purely anger, but a mixture of self-reflection and negativity in the context of imagination of change.
Mixed into this form are European death metal influences in oddball melodics and precision drumming, with lead guitar aspirations toward a broken down but neoclassical thematism. Predominant doom influences are mixed in not as thrown-in ingredients but as integral contribution to a unique style: much as Sepultura defined Brazil on the metal map, Cenotaph have done so for Mexico by differentating sensibilities clearly. The shuddering roar that is their aesthetic comes from both the aggressive gore metal bands farther north and the rhythmic cannibals of the south declaring a self-destructive necrotic hopelessness.
Unsteady though this music sometimes is, its durable rhythm and ambitious structure makes its listening a sequence of realizations over multiple exposures. A narrative unfolds from a storyline that began with the simplest of continuities, holding space and shaping it in a mixture of traits to create atmosphere. Within that area of abstract logic, riffs through shape and direction change relativity to an objective comment in the subjective, reducing the complexity of existence to a single organic voice of chaos. For all of its technical and artistic power, what makes this music most enduring is its appeal to the listener and relentless creation toward a distinct, free spirit in underground metal.
Both reviews from the Dark Legions archive.
|